Recursos naturales de Egipto: La geografía del Nilo

Generalmente, no es correcto afirmar que el azar condiciona el desarrollo histórico. Si atendemos a la historia de diversas civilizaciones y a sus orígenes, podemos entresacar una serie de causas que posibilitan su posterior desarrollo.

Entre estas causas, hay que destacar las puramente geográficas. Sin caer en un determinismo geográfico, el emplazamiento donde nace y se desarrolla una sociedad es uno de los elementos que más va a condicionar las características de la misma. No en vano, a partir del Neolítico, las grandes sociedades complejas que surgen en todo el mundo, desde el Próximo Oriente, hasta las asiáticas, van a hacerlo en torno a grandes corrientes fluviales. No podemos obviar que la cultura mesopotámica se centró en torno al Eufrates y al Tigris, al igual que no se puede obviar que Egipto llegó a ser lo que fue gracias a la presencia, del sur al norte, del río Nilo.

Egipto es un territorio situado en el extremo nororiental del continente africano. El clima egipcio, ya en época antigua, debió ser prácticamente parecido al actual. En las costas dominarían los ámbitos mediterráneos, con un clima cada vez más riguroso cada vez que se avanza hacia el interior del país. Sólo la presencia del Nilo podría ayudar a dulcificar escasamente las temperaturas. Su régimen pluviométrico, sin embargo, es prácticamente nulo. Los antiguos egipcios se referían a la lluvia como “El Nilo que cae del cielo”.

recursos naturales

En la casi totalidad del año, dominaba un ambiente extremadamente seco. La referencia al clima es fundamental para entender el desarrollo social que vivieron las gentes que en un determinado momento decidieron instalarse en las orillas del río. Es bien conocido que el desierto del Sahara en otros tiempos se correspondió con una zona cubierta de vegetación, similar a las actuales sabanas existentes en África. Sin embargo, se produjo un progresivo calentamiento de las temperaturas y un consiguiente cambio climático. Este hecho provocó la irremediable desertización de las tierras saharianas, incluyendo las libias y las occidentales egipcias.

Sólo en torno a las riberas del Nilo se mantuvo una vegetación constante, en parte debido a la presencia del río que permitía su crecimiento. Los grupos humanos se vieron obligados a emigrar e instalarse en la orilla del río. En principio, el cultivo y aprovechamiento de los recursos naturales que ofrecía el Nilo habría sido suficiente. Sin embargo, el crecimiento demográfico obligó a utilizar nuevos recursos y a expandir los existentes, con todas las consecuencias sociales que esto implica.

El río es la vida de Egipto. En tal sentido ya se afirmaba Herodoto, aunque precisando que las tierras griegas son excesivamente pobres, por lo que habría que matizar la frase. Aún así, es cierto que los egipcios debían todo su desarrollo, todo su modo de vida y todo su esplendor al río Nilo.

Ilustración del Nilo en el Antiguo Egipto

Ilustración del Nilo en el Antiguo Egipto

El río se caracteriza por las inundaciones de carácter anual que anegan buen parte del valle que recorre. En estas inundaciones, se arrastran un limo, procedente de materiales volcánicos etíopes, que posteriormente se deposita sobre la tierra, siendo un excelente fertilizante que favoreció la actividad agrícola egipcia. En las tierras más húmedas y próximas al río, el agricultor apenas tenía que dejar la simiente caer en el suelo, mientras que en las más lejanas ya debía sembrar de forma más metódica. Los egipcios cultivaron sobre todo cereales, con especial importancia del trigo y, sobre todo, de la cebada, de la obtenían pan y cerveza, base fundamental de la dieta del egipcio no adinerado.

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  1. gracias

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